Ask me anything   Submit   Relatos bizarros de asesinos y asesinas,
la saga de los "Quesos Sangrientos"

La modelo y los ocho basquetbolistas asesinos

La modelo Valeria Mazza estaba descansando en su casa de Punta del Este, Uruguay, cuando empezó a sentir un fuerte sueño. Algunas horas después, Valeria Mazza se despertó y para su sorpresa, estaba sobre una cama, con una mordaza que le cubría la boca, esposada y con un grillete que le impedía moverse. La modelo se llenó de horror y espanto. La habitación donde se encontraba era un lugar oscuro y húmedo con paredes manchadas de sangre. Valeria empezó a oler un fuerte e intenso olor a Queso. En ese momento empezó a mirar y descubrió que dentro de la habitación había ocho mesas y cada una tenía un tipo diferente de Quesos: Gruyere, Parmesano, Maasdam, Edam, Pategras, Gouda, Emmental y Reggianito.

Valeria Mazza estaba presa del pánico cuando, de repente, ingresaron a la habitación ocho hombres muy altos. Eran ocho basquetbolistas, todos calzaban como cincuenta o más, y ninguno medía menos de dos metros. Estaban vestidos con casacas de diferentes equipos, descalzos con guantes negros en sus manos. Detrás de ellos, apareció otro hombre bastante alto, pero que parecía empequeñecerse ante los gigantes que lo rodeaban. Estaba totalmente vestido de negro con un pasamontañas que le cubría el rostro. Se presentó asi mismo como “el verdugo”. Se paró delante de los basquetbolistas, frente a la modelo y comenzó a hablarle a Valeria Mazza.

- Buenas noches señora Valeria Mazza – dijo el verdugo – le vengo a comunicar que será ajusticiada, ejecutada o asesinada, puede utilizar el término que usted prefiera. Da lo mismo. Traicionó a nuestra organización y lo va a pagar. Nadie que traiciona a nuestra organización sobrevive a tamaña afrenta, deslealtad y desobediencia. Por eso, señora Valeria Mazza, recibirá su castigo. Uno de estos hombres – todos basquetbolistas – se encargará de su ejecución. Ellos son Quesones. Asesinan mujeres y le tiran un Queso. Por eso estan esos Quesos en esa mesa. Uno de esos Quesos será arrojado sobre su cadáver. En tiempos antiguos, eran tradición que los pueblos barbaros ejecutaran a las mujeres culpables de algún delito tirandoles un Queso. Hoy haremos honor a esa antigua usanza. Sin embargo, señora Valeria Mazza, usted gozará del mismo derecho que las condenadas tenían en aquellos días. Podrá elegir a su asesino. Aquí hay ocho hombres, todos basquetbolistas, todos miden dos metros y calzan más de cincuenta. Cada uno se presentará a continuación y explicará como la asesinará. Usted elegirá a su asesino. Por favor, estimados Quesones, digan sus nombres, y como asesinarían a Valeria Mazza, para que la señora pueda elegir a su asesino.
Finalizadas estas palabras, cada uno de los basquetbolistas comenzaron a presentarse ante Valeria Mazza.
- Charles Barkley – dijo uno de los basquetbolistas negros, el más bajo de los tres, pues solo medía 1,98 metros – la estrangularé con una soga, le tiraré el Queso Reggianito.
- Karl Malone – dijo otro de los basquetbolistas negros, de 2,06 metros de altura y calza un tamaño 18 (53 en la medida europea) – la mataré con una ametralladora con silenciador del modelo S-UZI, y le tiraré el Queso Parmesano.
- Charlie Villanueva – completó el tercero de los basquetbolistas negros, quien carecía de pelo, medía 2,11 metros de altura y calzaba mucho más de un cincuenta – la ejecutaré con una sierra eléctrica, le tiraré el Queso Pategras.
- Carlos Suarez – dijo uno de los basquetbolistas blancos, con inocultable acento español. Al parecer este basquetbolista era español, jugaba en el Real Madrid, y medía más de dos metros y calzaba un cincuenta – la decapitaré con un hacha. Le tiraré el Queso Masdaam.
- Carlos Jimenez Sánchez – dijo otro basquetbolista, también con acento español – usaré para asesinarla un arpón de pesca. Le tiraré el Queso Gouda.
- Carlos Delfino – señaló otro de los basquetbolistas blancos, de rostro y aspecto muy agradable e irresistible para cualquier chica. Su acento demostró un origen argentino. Medía dos metros y calzaba cincuenta – le cortaré la cabeza con una espada samurai, le tiraré el Queso Gruyere.
- Carlos Matías Sandes – completó otro, de gran contextura física, altura, acento argentino y un enorme calzado – la mataré a machetazos, le tiraré el Queso Emmental.
- Carlos Arroyo - completó el octavo, con acento puertorriqueño – la asesinaré con una ametralladora tipo Winchester, le tiraré el Queso Edam.
Mientras escuchaba a los ocho basquetbolistas pronunciar sus nombres, Valeria Mazza continuaba inmersa en el pánico y el terror. Al finalizar las presentaciones de los asesinos, el verdugo saco la mordaza que cubría la boca de Valeria Mazza, a fin de hacerla hablar.
- Muy bien, señora Valeria Mazza , ¿Todavía no decidió cual de estos ocho basquetbolistas será su asesino? No le convenció ningún de asesinato, verdad? Entonces pasaremos a la segunda fase. Deberá usted olerle los pies, chuparselos, lamerlos y besarlos a cada uno de ellos.
Así fue como los ocho basquetbolistas se sacaron las zapatillas que tenían y quedaron con los pies descalzos. Todos tenían un olor a Queso muy fuerte en cada uno de sus pies. Era un olor intenso, sofocante, que daba vuelta a cualquiera. Entre sollozos, lágrimas, quejas y lamentos, con las manos esposadas y las piernas engrilladas, a Valeria Mazza no le quedó otra opción que besarle, lamerle, olerle y chuparle los pies a los ocho basquetbolistas.
Se trató de un espectáculo dantesco. Imaginen a una pobre mujer arrodillada, sin poder movilizarse, oliéndole o chupandole los gigantescos pies de un basquetbolista que medía más de dos metros parado frente a ella. Cada uno de los basquetbolistas tenía un olor a Queso diferente. Al Queso que tenían sobre la mesa y que pensaban tirarle a la mujer. Finalizada esta fase, el verdugo preguntó a la mujer:
- Señora Valeria Mazza, ¿Decidió ya quien será su asesino? Según una antigua tradición, de los ocho, el que tenga el olor a Queso que a usted más le agradó debe ser el asesino.
Un silencio atroz cubrió la habitación. La mujer nunca contestó. Seguía mirando al piso tratando de no contemplar el rostro de los asesinos. El verdugo, dijo entonces:
- No tenemos respuesta de la señora Valeria Mazza. Entonces debemos sortear al asesino. Qué cada uno agarré el arma que piensa utilizar pues realizado el sorteo, deberá cometer el asesinato.
El verdugo metió en una urna los nombres de cada uno de los asesinos. Se disponía a realizar el sorteo que decidiría quien sería el asesino de Valeria Mazza. La mujer comenzó entonces a gritar en forma desesperada y a moverse de un lado para otro.
- ¿Qué ocurre señora? – era la voz de un hombre que le preguntó eso a Valeria Mazza.
La modelo miró a su alrededor y vio frente a ella a su fiel custodio. Ahí se dio cuenta de todo. Había sido todo un sueño espantoso. Una pesadilla.
- Tuve una horrible pesadilla. Soñé que me secuestraban y que ocho conocidos basquetbolistas intentaban asesinarme. Era algo espantoso. Me decían que me iban a ajusticiarme por haber traicionado a una organización.
- Fue solo una pesadilla, señora Valeria, no le de importancia – dijo el custodio – Evidentemente debe estar sugestionada pues en el evento en el Hotel Conrad participan ocho basquetbolistas.
La Modelo fue entonces al evento del Hotel Conrad, donde la esperaban como la figura principal.
- Señora Valeria Mazza, estamos orgullosos de que sea usted quien prestigie nuestro evento. Hay también seis basquetbolistas que estan presentes. Es una obra de beneficencia muy importante para toda América Latina que cuenta con el apoyo de las grandes ligas de básquet de Estados Unidos, Argentina y España. Por esas casualidades, todos estos basquetbolistas se llaman Carlos, ¿Puede usted creerlo?
A la modelo no le hizo ninguna gracia ese comentario. Le hizo recordar a la horrible pesadilla que había tenido. Muy nerviosa y casi asustada, la modelo entonces se acercó a los ocho gigantes que la estaban esperando. Medían todos más de dos metros y tenían pies realmente enormes y gigantescos. Cada uno de ellos se presentó ante la modelo y la saludó en forma muy afectuosa.
- Charlie Villanueva.
- Charles Barkley.
- Carlos Delfino.
- Karl Malone.
- Carlos Suarez.
- Carlos Matías Sandes.
- Charles Barkley.
- Carlos Arroyo.
- Carlos Jimenez Sanchez.
Valeria Mazza disimuló los nervios y la tensión que tenía mientras saludaba a los basquetbolistas que estaban todos vestidos con su indumentaria deportiva. Eran los ocho basquetbolistas de su pesadilla.
- ¿Sabe una cosa señora? – le dijo el presentador del evento a la modelo – hoy también es la “Fiesta Anual de los Productores de Queso de la América del Sur”. Hemos decidido unir los dos eventos. Por eso estos basquetbolistas van a promocionar cada uno un Queso. ¿Ve?
En efecto, Valeria Mazza observó como cada uno de los basquetbolistas se paró detrás de las mesas que tenían los Quesos. Carlos Delfino detrás de donde estaba el Queso Gruyere, Charlie Villanueva del Queso Parmesano, Carlos Suarez del Queso Pategras, Carlos Matías Sandes del Queso Emmenthal, Carlos Jimenez Sanchez del Queso Maasdam, Carlos Arroyo del Queso Edam, Karl Malone del Queso Gouda y Charles Barkley del Queso Reggianito. La modelo estaba aterrorizada. El sueño que había tenido parecía ser una horrible premonición.

- Me siento mal, por favor, necesito un médico - dijo Valeria.

El personal del Hotel llevó a Valeria Mazza a una de las habitaciones. La tranquilizaron con un té. La modelo se tranquilizó pero decidió no volver al evento. Permaneció en la habitación. Se encontraba sola. De golpe vio como una carta se deslizó debajo de la puerta. La modelo se incorporó y se tomó la carta. La modelo la abrió. La carta decía:
- Esta noche serás asesinada. Morirás y te tiraré un Queso.
Y la nota estaba firmada por “el Basquetbolista asesino”.
¿Cuál de ellos sería el asesino? ¿Vendría esa noche Carlos Delfino y la decapitaría con una espada samurai? ¿O sería Carlos Suarez quien la decapitaría con un hacha? ¿Acaso, Charlie Villanueva con un machete? ¿Karl Malone con la ametralladora S-UZI con silenciador? ¿Carlos Arroyo con la ametralladora Winchester? ¿Carlos Jimenez Sanchez con el arpón de pesca? ¿Charles Barkley la estrangularía con una soga? ¿Carlos Matías Sandes la asesinaría a machetazos? ¿O se trataba todo de una broma macabra?

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